Plaza de la Constitución

Esta plaza de forma triangular, llana, extensa, es un lugar idóneo para el mercado que tradicionalmente se ha celebrado en este lugar. El antiguo zoco de la plaza es mencionado en el libro de Manuel Espinar Moreno y Juan Martínez Ruiz, Ugíjar según los Libros de Hábices, como lugar del mercado musulmán que tuvo gran importancia para los habitantes de la villa y de las alquerías colindantes, en el se vendían productos de la agricultura, ganadería y artesanía.

Ugíjar contó con numerosos telares que elaboraban tejidos de algodón, seda, lino y prendas de vestir delicadas, basadas en diversas geometrías que forman los tejidos típicos alpujarreños. Hay que destacar a Ugíjar como centro de aprovisionamiento de seda de La Alpujarra, al estar ubicado en el centro de la mayor zona productora, protagonizado por Macomet Aben Carabos, “que según se declara en repetidas ocasiones es de Ugíjar (ogigar), de las Alpujarras, es denominado especiero, aunque su rastro en los libros genoveses nos indica una dedicación al comercio de paños, y actúa como proveedor y trasportista de la seda de terceros. Este texto nos indica que este importante comerciante de sedas y paños era de Ugíjar y que este mercado abastecía de seda a los genoveses.

En esta Plaza y en sus calles contiguas, se celebra el esperado mercado donde gentes venidas de cortijos, pueblos cercanos donde exponen sus productos agrícolas en capachos, sacos, herpiles o espuertas. Los mulos se engalanan con sus aparejos, estolas, atajarres… y los hombres se cubren con las bilbaínas o los sombreros. Ugíjar es el centro neurálgico donde los habitantes de la comarca se encuentran para comprar, vender y conversar. Día para la expansión, el comercio y la comunicación para las gentes de estos pueblos aislados de la sierra. El alfarero modelaba las piezas de arcilla, que después su mujer vendía en este mercado: cantaros, pipotes, tinajas, fuentes, ollas, orzas lebrillos, queseras, ladrillos, tejas, baldosas…

Tradición artesana perdida y patrimonio no recuperado, espera ser rescatada del olvido. En esta plaza está situada la Casa de María Mora, hoy de Enriqueta. En esta plaza confluyen dos épocas Edad Media y el Renacimiento, y esta confluencia nos va a conducir, no solo a la suplantación de la Edad Media por el Renacimiento, sino además la suplantación de la Castilla Dominadora sobre el Mundo Musulmán. Donde hoy se ubica el Ayuntamiento estaba el edificio de la Aduana, dedicado al cobro del impuesto de consumo que gravaba las mercancías, hoy por desgracia desaparecido. En sus bajos había soportales de sabor castellano, donde se refugiaban los puestos del mercado en días de lluvia y frío.

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