Santuario de la Virgen del Martirio

Iglesia Nuestra Señora Virgen del Martirio

La singular portada principal de tradición góticomudéjar, ofrece una decoración de arcos mixtilíneos y conopiales, tres hornacinas y un remate con relieve de águila bicéfala.   Iglesia erigida en colegiata en 1.501, por bula de Inocencio VIII, a petición de los Reyes Católicos. Su cabildo se componía de un abad, seis beneficiados, dos acólitos y dos sacristanes, hasta que en 1.842 fue suprimida, quedando como Iglesia Parroquial.  El antiguo templo se arruinó por el terremoto de 1.522 y el nuevo edificio fue en gran  parte quemado junto al archivo documental de la colegiata, en la Rebelión de los moriscos de 1.568.   Se trata de la única iglesia de estilo gótico-mudéjar levantino que se conserva en Las Alpujarras, a excepción de la iglesia de Pitres. En su interior se venera  a la Virgen del Martirio, patrona de Las Alpujarras, talla del siglo XVI.

La colegiata de Ugíjar fue una iglesia con torre-fuerte exenta con puente levadizo. Muchos cristianos  viejos reprodujeron a menor escala junto a sus casas este tipo de torres en poblaciones como Berja y Ugíjar.   En el muro de la nave situado frente a la torre  tenía una puerta pequeña que a través del puente levadizo, comunicaba con la torre. El terremoto de 1522 ocasionó graves daños: destruyó la iglesia y la torre, casa fuerte, donde los cristianos viejos se refugiaban cuando los moros venían  a La Alpujarra. Al reconstruirse  se levantó una nueva torre exenta a los pies separada  del templo por cuatro metros. Esta construcción se realizó en 1537 por el albañil Juan Meléndez, solo se conserva el testimonio de antiguas fotografías, ya que fue destruida en 1937 al estallar un polvorín instalado en ella.

La Virgen del Martirio

"HISTORIA DE UNA DEVOCIÓN"

En  la villa de Ujíjar de la Alpuxarra en  quince días del mes de septiembre de 1606..... En este cabildo se trató como en esta villa  se tiene devoción con una Ymagen de Nuestra Señora del Martirio que está en la Iglesia mayor de ella la qual estando en esta Santa Iglesia antes del rebelión de este reyno en el, los moros la quitaron del sitio, y lugar donde estava, y con una soga de esparto  a la garganta la trajeron arrastrando por las calles, y la echaron en el fuego para quemarla.......Los moros prosiguiendo en su mal intento la echaron en un pozo donde estuvo quinze, o diez, y seis años hasta que en efecto del dicho pozo se sacó sin estar corrupta ni maltratada la madera de la Bendita Ymagen la qual esta villa ha tenido, y tiene por Patrona, y Abogada, y por de mas destaa hecho otros milagros para continuación de la mucha debozion que esta villa y sus vecinos tienen y deseo de benerarla, y pareciendo que aviendola colocado, y puestola en el Altar mayor desta Santa Yglesia  y échole todos los años una fiesta con la mayor solemnidad que a sido posible = Por que  tan loable costumbre, y cosa tan acepta a los ojos de Dios Nuestro Señor que se honre, y sirva a su Bendita Madre no se pierda= Acordaron por si, y en nombre de toda esta villa a los del Concejo que la dicha  fiesta se vote para que se cumpla........y prometieron a Dios Nuestro Señor y a su Bendita Madre que en cada año para agora, é para siempre jamas.....se ha de hazer la fiesta  de Nuestra Señora el primer lunes de octubre de cada año sin que se difiera ni deje pasar por ninguna causa...”

Actas de Ugíjar. 689/694. Acuerdo de la Alcaldía Mayor en 1606 para celebrar ocho días de fiesta anual en honor a la patrona la Virgen del Martirio.

GONZALICO, “EL NIÑO MÁRTIR”

Estaba en la iglesia de Uxixar un niño de edad de diez años, llamado Gonzalo, hijo de Gonzalo de Valcazer, vecino de Mayrena, el qual viendo que sacaban á matar á  su padre, hincó las rodillas en el suelo delante del altar mayor, y llorando tiernamente rezó el credo, y rogó á Dios diese esfuerzo aá todos aquellos cristianos para morir por su santa fe católica; y levantándose de la oración con tanto ánimo que admiraba, pasó por junto a su padre, y fue á donde estaba su madre con otras mugeres, y le dixo: Señora madre, sea vuesa merced constante en la fe Jesu-Christo y muera por ella como lo hace mi señor padre. Y estando animando á ella, y á las otras cristianas, llegaron á él dos monfís, y le dixeron: que si quería ser moro le harían mucho bien; que llamase á Mahoma, como hacían ellos. El cual les respondió que era christiano, hijo de cristianos y había de morir por Jesu-Christo. Y que aunque le pusieron una ballesta armada con una xara á los pechos, amenazándole que le matarían, si no llamaba á Mahoma, jamas quiso hacerlo...”

Mármol Carvajal, Luis. Historia de la Rebelión y Castigo de los  Moriscos del Reino de Granada. Libro IV, capítulo XVI.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies